Navidad y Año Nuevo sin la fórmula que todos reciben veinte veces.
¿Qué se escribe en un saludo de Navidad?
Lo que no sea "felices fiestas y próspero año nuevo", que es la fórmula que todos reciben veinte veces. Un saludo de Navidad se distingue por nombrar el año que termina: qué pasó, qué costó, qué se agradece. Si el año fue difícil para quien lo recibe, mejor no forzar la alegría; alcanza con decir que estás. Y si el saludo va a un grupo grande, escribí uno solo bueno y mandalo por separado a cada uno: se nota la diferencia entre un mensaje reenviado y uno dirigido.
¿Qué se desea para el año nuevo sin sonar a tarjeta?
Algo concreto. "Salud, dinero y amor" no dice nada; "que este sea el año en que te mudes" dice que prestaste atención. La regla es desear una cosa sola y que sea de esa persona: un proyecto que empezó, algo que viene postergando, un cambio del que te habló. Los deseos genéricos se olvidan en el momento; los específicos se guardan.
¿Cuándo conviene mandar el mensaje?
Temprano en el día de la fecha, no a la medianoche. Los saludos de medianoche compiten con todos los demás y se leen en bloque a la mañana siguiente; uno que llega a las nueve llega solo. Para un cumpleaños, la mañana. Para algo difícil, cuando la persona tenga tiempo de leerlo tranquila, que casi nunca es un día de semana a las ocho. Y si te acordaste tarde, mandalo igual: un saludo de un día después es mejor que ninguno, y no hace falta empezar pidiendo disculpas por la demora.
¿Cómo se firma una dedicatoria?
Con la confianza que hay, no con la que te gustaría tener. Entre amigos y familia alcanza el nombre solo. Con alguien de trabajo, el nombre y el apellido. En una tarjeta de varias personas, los nombres van en una línea y no en columna, que se lee como una lista de asistencia. Y si la frase es de un autor conocido, la firma del autor va abajo y la tuya después: son dos cosas distintas.