Cómo sostener el contacto y por qué importa la hora a la que llega el mensaje.
¿Cómo mantener el contacto con alguien que vive lejos?
Con mensajes chicos y seguidos, no con uno largo cada tanto. Lo que sostiene una relación a distancia es la cantidad de veces que la otra persona aparece en tu día, y eso se transmite mejor con una foto de algo que te la recordó que con un texto de diez líneas cada dos meses. Cuidá la diferencia horaria: un mensaje que llega a las cuatro de la mañana se lee al otro día y pierde lo que tenía de espontáneo.
¿Cómo mandar un buenos días sin que parezca una cadena?
La diferencia no está en la imagen sino en lo que va arriba. Un mensaje reenviado llega solo; uno que llega con una línea tuya —"me acordé de vos", "suerte con lo de hoy"— llega de alguien. Si mandás el mismo saludo a varias personas, cambiá esa línea en cada uno. Es más rápido que buscar otra imagen.
¿Conviene mandar la frase como texto o como imagen?
Como texto se puede copiar, buscar y responder citando; como imagen se ve completa en la vista previa y sobrevive al reenvío. Si el mensaje es para una persona, texto. Si es para un grupo o un estado, imagen. Acá cada frase tiene las dos: el botón de copiar te deja el texto en el portapapeles y el de descargar te da la imagen lista, en cuadrado para el chat y en vertical para el estado.
¿Cuándo conviene mandar el mensaje?
Temprano en el día de la fecha, no a la medianoche. Los saludos de medianoche compiten con todos los demás y se leen en bloque a la mañana siguiente; uno que llega a las nueve llega solo. Para un cumpleaños, la mañana. Para algo difícil, cuando la persona tenga tiempo de leerlo tranquila, que casi nunca es un día de semana a las ocho. Y si te acordaste tarde, mandalo igual: un saludo de un día después es mejor que ninguno, y no hace falta empezar pidiendo disculpas por la demora.