Si conviene mandar el mensaje, y cómo se pide perdón cuando corresponde.
¿Conviene mandar un mensaje después de una ruptura?
Depende de para quién sea. Si el mensaje es para que la otra persona entienda algo, puede tener sentido; si es para sentirte mejor vos, casi nunca lo tiene, y se nota al leerlo. Una prueba simple: escribilo, guardalo sin mandar y volvé a leerlo al día siguiente. Los que sobreviven a esa espera suelen ser los que valía la pena mandar. Los otros ya cumplieron su función al escribirse.
¿Cómo se pide perdón por mensaje?
Nombrando lo que hiciste, sin la palabra "si". "Perdón si te molestó" no es un pedido de perdón, es una hipótesis. Lo que funciona es decir qué hiciste, reconocer el efecto y no pedir nada a cambio en el mismo mensaje: la respuesta no es parte del pedido. Y un mensaje escrito da tiempo a leerlo dos veces, que a veces es exactamente lo que hace falta.
¿Cuándo conviene mandar el mensaje?
Temprano en el día de la fecha, no a la medianoche. Los saludos de medianoche compiten con todos los demás y se leen en bloque a la mañana siguiente; uno que llega a las nueve llega solo. Para un cumpleaños, la mañana. Para algo difícil, cuando la persona tenga tiempo de leerlo tranquila, que casi nunca es un día de semana a las ocho. Y si te acordaste tarde, mandalo igual: un saludo de un día después es mejor que ninguno, y no hace falta empezar pidiendo disculpas por la demora.
¿Cuánto tiene que medir una dedicatoria?
Menos de lo que uno cree. En una tarjeta impresa entran cómodas tres o cuatro líneas; en un mensaje de WhatsApp, dos. Lo que se copia más de este sitio ronda las veinte palabras. Si el mensaje pasa de seis líneas conviene partirlo: uno corto ahora y una llamada después. La longitud no transmite cariño; la especificidad sí.